EEUU-China: Una disputa comercial que no beneficia al ambiente

Un grupo de países, con Estados Unidos a la cabeza, han presentado una denuncia de comercio por las restricciones de exportación que China tiene sobre los minerales de tierras raras que son vitales para la producción de muchos dispositivos de alta tecnología.

Estos minerales, 17 en total, tienen propiedades magnéticas y conductivas que son usados en la mayoría de los dispositivos electrónicos que actualmente están en el mercado, incluidos televisores de pantalla plana, smartphones, automóviles híbridos y armas de fuego.

Entre los minerales se encuentra el molibdeno. Este es un metal esencial desde el punto de vista biológico, ya que las enzimas que contiene se convirtieron en los catalizadores más importantes utilizados por algunas bacterias para descomponerlos en átomos de nitrógeno. A su vez permitió al nitrógeno impulsar biológicamente la fertilización de los océanos, y por lo tanto el desarrollo de organismos más complejos.

Industrialmente hablando, el molibdeno se emplea en distintas aleaciones de acero para endurecerlo o hacerlo más resistente a la corrosión. También se utiliza para los filamentos de las bombillas. China produce el 36% de molibdeno del mundo.

Aunque pueden encontrarse en otros países, estos minerales son difíciles de extraer con seguridad, ya que las consecuencias que trae son enormes. Se ha determinado que los habitantes con alta concentración de molibdeno en el suelo, tienen un riesgo 16 veces mayor para generar carcinoma esofágico. Además el humo y el polvo de este mismo mineral pueden ser tóxicos, especialmente si se ingieren.

En China hay una centralización casi total de la producción, ya que existe una gran flexibilidad en materia laboral y la poca regulación ambiental. Gracias al control que tienen sobre estos minerales, los chinos han restringido su exportación.

Esto ha sido interpretado como una guerra comercial contra varios países, principalmente para Estados Unidos, tanto así que el Congreso de este país interpretó esta situación como un asunto para el Departamento de Defensa y no sea para el de Comercio.

La denuncia está basada en la relación injusta entre los precios fuera y dentro de China. Mientras los minerales exportados cuestan cada vez más, en el mercado interno estos mismos bajan gradualmente. Además se acusa a este país de acaparar los minerales. Se pide que se retiren los límites de exportación.

China ha defendido sus acciones diciendo que están en consonancia con las regulaciones de la Organización Mundial de Comercio, y que las restricciones se deben a preocupaciones ambientales.

Cualquiera que sea el resultado, podría tomar algún tiempo: una disputa similar en contra de China por restricciones de materias primas fue establecida este año a favor del demandante, tres años después de que fue presentada. Lo que a la final no vamos a saber, es el maltrato al ambiente y a los seres humanos producto de la extracción de estos minerales.

Rafael Peñaloza

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