5 consejos ecológicos para usar la nevera

Nevera

La nevera es un habitante imprescindible en todas las cocinas, y gracias a ella podemos conservar los alimentos y disfrutar de una bebida fría cuando aprieta el calor. Además, es prácticamente el único electrodoméstico que permanece encendido las 24 horas del día, durante todo el año. Por este motivo, el consumo energético supone una parte muy importante de nuestra factura de electricidad.

Una nevera funciona absorbiendo calor del interior del aparato y expulsándolo fuera del mismo. Para ello dispone de un circuito de tuberías con un líquido refrigerante que tiende a evaporarse con rapidez. Según va absorbiendo calor, el líquido pasa a estado de vapor y se carga de energía. El vapor es transportado fuera del aparato, donde un motor eléctrico lo comprime hasta transformarlo de nuevo en líquido, que volverá a circular por el interior del aparato. Este proceso produce gran cantidad de calor, por eso la parte posterior de la nevera está tan caliente.

El líquido refrigerante de los primeros frigoríficos contenía amoniaco y cloro, elementos muy tóxicos en caso de fuga y con tendencia a explotar. Posteriormente fue sustituido por clorofluorocarburos (CFCs), también muy contaminantes. Actualmente los líquidos refrigerantes contienen hidrofluorocarburos (HFCs), menos nocivos para la capa de ozono, aunque también contribuyen al efecto invernadero. Por eso, el mayor peligro de expulsión de estos compuestos se presenta cuando se tira a la basura.

Si tenemos en cuenta todo lo anterior, no es difícil pensar en algunos trucos para utilizar el frigorífico de una manera más respetuosa con el medio ambiente, ahorrando energía y también reduciendo nuestra factura de electricidad:

1. Temperatura de los alimentos

Evitar introducir en la nevera alimentos muy calientes, ya que en ese caso el sistema necesitará mucha energía para enfriarlos. Si acabas de cocinar es mejor esperar un rato hasta que la comida esté a temperatura ambiente antes de meterla en el frigo o congelador.

2. Cierra la puerta

Por las mismas razones, es aconsejable tener la puerta de la nevera abierta durante el menor tiempo posible, para evitar que entre mucho calor al interior.

3. El horno, mejor a distancia

Si nuestra nevera está situada cerca de fuentes de calor, como un horno o un radiador, su motor tendrá que funcionar de continuo si queremos que el líquido refrigerante pueda ceder calor al entorno de la máquina, con el correspondiente gasto energético.

4. Placas de hielo

No es conveniente que se forme una gruesa capa de hielo en las paredes interiores, ya que se necesitará más energía para mantenerla congelada. Cuando esto sucede, es recomendable desconectar el aparato y descongelarlo para eliminar las placas.

5. Más eficiente

A la hora de comprar una nevera, hay que fijarse en la clase energética. Aunque los electrodomésticos de la clase A, que son los más eficientes, tienen un precio mayor, el ahorro de energía que suponen a lo largo del año hace que se amortice la inversión y, a la larga, se ahorra. Aunque los datos son muy variables según el modelo y la forma de usarlo, para un aparato de 275 litros de capacidad se pueden ahorrar hasta 300 kWh anuales.

¿Qué hacer con nuestra vieja nevera?

Cuando nos queremos deshacer de una vieja nevera es mejor llevarla a un punto limpio o informarnos de si en nuestra localidad hay un servicio de recogida de electrodomésticos. De esta forma nos aseguramos de que los materiales nocivos para proteger el medio ambiente se gestionan adecuadamente.

Vía | GEO

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