La mortalidad de los árboles tendrá graves efectos en los ecosistemas y en la vida humana

Un amplio análisis de la literatura actual sobre la extinción de bosques provocada por el cambio climático, realizado por William y Leander Anderegg, de la Carnegie Institution for Science de Washington D.C. (Estados Unidos), se acaba de publicar en la revista Nature Climate Change, y aparece resumido en esta nota de prensa.

Junto con el co-autor Jeffrey Kane, de la Northern Arizona University, los Anderegg analizaron artículos de investigación sobre diferentes aspectos de las extinciones de bosques en todo el mundo.

Dividieron sus descubrimientos en varios apartados: los efectos en una comunidad forestal de árboles y otras especies; en los procesos del ecosistema en su conjunto; en los servicios que los bosques proporcionan a los seres humanos; y en el clima.

“Este estudio ofrece una visión general de los muchos beneficios que proporcionan los bosques a los humanos, desde la purificación del agua hasta la regulación del clima”, explica William Anderegg: “Muchas de estas funciones pueden ser interrumpidas por la muerte de los árboles generalizada, que se espera con el cambio climático”.

Calor y sequía

Los investigadores descubrieron que el calor y la sequía, incluidas las plagas de insectos relacionadas con la sequía, pueden afectar de manera desproporcionada a algunas especies de árboles, o pueden golpear a árboles en determinados rangos de edades o tamaños, de forma especialmente dura. Esto puede resultar en cambios a largo plazo en las especies dominantes de una zona, con el potencial de desencadenar una transición a un ecosistema diferente, como una pradera.

El calor y la sequía pueden afectar asimismo al sotobosque -la capa de vegetación que está bajo las copas de los árboles-, así como a organismos que viven en el suelo. Hace falta más investigación sobre los impactos en las comunidades forestales, sobre todo en las trayectorias de rebrote después de la extinción de un bosque.

Desde una perspectiva ecosistémica, la extinción de un bosque también es probable que afecte a los procesos hidrológicos y a los ciclos de nutrientes. Dependiendo del tipo de bosque, la humedad del suelo puede aumentar por la falta de intercepción de la lluvia por parte de las copas de los árboles, o disminuir debido a una exposición mayor al sol y al viento. Los restos de árboles caídos también podría aumentar el riesgo de un incendio forestal.

Los bosques también tienen un efecto sobre el clima como un todo. Los bosques desempeñan un papel importante en la determinación de la cantidad de calor y la luz que se refleja desde la Tierra y en el espacio y en la toma de dióxido de carbono de la atmósfera.

En este sentido, por un lado, la mortalidad forestal aumenta la reflexión de la energía solar de vuelta al espacio, lo que proporciona un efecto de enfriamiento. Pero por otro lado, la descomposición de los árboles caídos libera carbono a la atmósfera, produciendo así un efecto de calentamiento. En general, que la mortandad de bosques resulte en el calentamiento o enfriamiento local se cree que dependerá del tipo de bosque, la latitud, la cantidad de la cubierta de nieve, y otros factores complejos del ecosistema.

Problemas para los humanos

La mortalidad masiva de los árboles probablemente provocaría pérdidas sustanciales a la industria de la madera, aunque los retoños y las plantas jóvenes no se vieran afectados.

Pocos estudios se han realizado en otros tipos de productos forestales que los seres humanos utilizan, como las frutas o frutos secos, pero se cree que habría cambios en esos sectores también.

Investigaciones recientes han examinado otros servicios prestados por los bosques, que probablemente se verían afectados por mortandad, con efectos tales como la disminución de valor de las propiedades inmobiliarias.

En general, el análisis considera que, aunque hay muchos avances recientes en la comprensión de los efectos de la mortandad grave en selvas y bosques, sigue habiendo muchas lagunas cruciales en las investigaciones. Estas lagunas son especialmente importantes en vista de la creciente mortandad de bosques con motivo del cambio climático.

Una laguna urgente es saber cómo puede afectar la grave sequía de este verano en Estados Unidos a los bosques.

William Anderegg está ayudando a abordar esta cuestión y encabeza un proyecto que involucra a decenas de grupos de investigación de todo el país (véase el proyecto Drought Open-Source Ecology para más detalles).

“La variada naturaleza de las consecuencias de la mortalidad forestal significa que es necesario un enfoque multidisciplinario en el futuro, incluyendo a ecologistas, biogeoquímicos, hidrólogos, economistas, científicos sociales y científicos del clima”, afirma William Anderegg. “Una mejor comprensión de la mortandad de bosques debida al cambio climático puede dar datos para la gestión forestal, las decisiones de las empresas y la política.”

Vía | Tendencias 21

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