Venezuela tiene una deuda verde

A crédito. Así se encuentra la relación entre los seres humanos y el planeta actualmente, pues en solo ocho meses se utilizaron los recursos naturales predestinados para todo el 2012. Es decir, el planeta se encuentra en deuda ecológica.

Así lo dio a conocer la organización Global Footprint (lo que significaría “Huella Global”), que se encarga de medir el impacto que dejan las actividades del ser humano en el planeta junto con la oferta de recursos naturales y servicios ecológicos que el planeta puede proveer.

La misma destaca que desde el 22 de agosto la humanidad está utilizando los recursos naturales predestinados para el año 2013. Y es una situación que se repite constantemente y está creciendo cada año más.

Un ejemplo de ello es cuando se talan más árboles de los que se pueden plantar o en menos tiempo de lo que pueden crecer.

La deuda ecológica mundial se define mediante el cálculo de la relación entre la biocapacidad disponible y la huella ecológica y multiplicándolo por 365 (la cantidad de días que tiene un año). Así se puede encontrar el número de días de demanda que la biósfera puede soportar, y el número de días que se opera en exceso.

De hecho, los 7 mil millones de habitantes están utilizando el equivalente a 1.5 planetas cada año. Esto significa que la Tierra se tarda un año y cinco meses para regenerar lo consumido en un año.

Según la Global Footprint, los países que más gastan, y desaprovechan, sus recursos son Estados Unidos, con un uso de 4,16 tierras; Rusia, con 2,73; Brasil, con 1,95; y China con 1,18. El país que menos gasta sus recursos es India, con 0,49 tierras. Pero eso no significa que Venezuela se encuentre a salvo.

Para María Eugenia Gil, de la fundación Aguaclara, no es sorpresa la noticia, pues desde el año 1986 que los humanos están utilizando en exceso los recursos del planeta.

“No es que estamos viviendo con los recursos naturales del año que viene”, aclara Gil. “Es que estamos viviendo con el planeta que viene”.

En ese sentido, según Gil, Venezuela no ha sido ejemplo a seguir en materia ambiental, específicamente con el Convenio de Estocolmo (firmado en 2002) sobre contaminantes orgánicos persistentes, ni del informe Brundtland (firmado en 1987) que trata sobre el desarrollo sustentable, enmarcado dentro de los objetivos del milenio y que aboga por una economía que pueda satisfacer las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras.

De hecho, las actividades petrolera, minera y forestal, si no se controlan bien y se siguen las pautas correctas, pueden sumarle a los ecosistemas químicos, como furanos y dioxinas, que perduran durante años en el ambiente.

“Obviamente no se están cumpliendo los objetivos (en Venezuela)”, argumenta Gil. “Creemos que como tenemos mucho petróleo y recursos naturales podemos hacer lo que queramos”.

¿Qué es lo que se debe hacer entonces para minimizar los daños al planeta? Según Gil, que el Gobierno cumplía con todas las normativas y convenios nacionales e internacionales a los que está suscrito Venezuela, reutilizar los materiales y educar a los venezolanos.

Destaca que otros países sirven de ejemplo en lo que a desarrollo sustentable se refiere. Dinamarca y Suecia son algunos de ellos.

Daniel González Cappa | El Universal

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