5 formas en que la tecnología nos ayuda a consumir menos

La tecnología ha mejorado nuestra vida de muchas maneras, pero no sólo haciendo las tareas más rápidas y cómodas. Hoy estamos más conectados y mejor informados, podemos recorrer el mundo y acercarnos a la vida salvaje sin levantarnos de nuestro escritorio, nuestros teléfonos celulares pueden ayudarnos a tomar mejores decisiones como compradores, piezas de software nos ayudan a ahorrar energía, y hemos logrado desmaterializar elementos como la música y el entretenimiento.

Aquí enumeramos cinco maneras en las que los avances tecnológicos nos ayudan a consumir menos y a reducir nuestras huellas ambientales.

1. Digitalización

La digitalización es, probablemente, el mayor avance tecnológico en lo que se refiere a reducir el impacto de nuestro consumo. Piensen en la enorme cantidad de elementos para los cuales hoy usamos la digitalización en lugar de objetos físicos: música, libros, películas, agendas telefónicas, fotos, cartas, mapas, enciclopedias y mucho más. Y aunque las versiones físicas de estos elementos siguen existiendo, en la actualidad preferimos las digitales.

Esto se traduce en menos recursos utilizados para fabricar objetos y menos energía aplicada en confeccionarlos y transportarlos. Cuando usamos nuestra computadora o teléfono inteligente para escuchar música, evitamos la fabricación de CDs, con sus cajas y etiquetas. Cuando leemos un libro electrónico, evitamos el uso de pulpa para fabricar el papel y ahorramos la energía que se utiliza para imprimir libros convencionales y enviarlos.

Si toda nuestra biblioteca musical está contenida en un iPod o en un teléfono inteligente o cuando una cantidad ilimitada de conocimiento se encuentra en una simple búsqueda de Google, nuestras huellas ambientales son mucho menores que las que dejaríamos si hubiésemos consumido la misma cantidad de música en forma física o si hubiéramos comprado la misma cantidad de libros impresos.

2. Unificación

Otra forma importante en que la tecnología nos ayuda a reducir el consumo es a través de la unificación de diferentes elementos en un único dispositivo. Con la aparición de los teléfonos inteligentes y las tabletas, esta situación se hizo particularmente notoria. La tecnología nos permite contar con un único dispositivo que sirve para muchas cosas: los móviles hoy son teléfonos, reproductores de música, agendas personales, dispositivos GPS, cámaras, relojes, alarmas y mucho más. Las tabletas también hacen todo eso y además de permitir acceder a casi cualquier tipo de medio de comunicación, sirven como libros electrónicos, reproductores de DVD y consolas de videojuegos.

Para algunos, las tabletas incluso reemplazan a las computadoras del hogar. Estos dispositivos reemplazan la necesidad de varios objetos individuales, y cuanto más se utilizan sus aplicaciones en lugar de comprar otros aparatos, menor es la huella ambiental.

3. Revender/Reutilizar

Comprar objetos de segunda mano y revender los nuestros cuando ya no los necesitamos es una de las mejores formas de reducir nuestra huella ambiental porque ayuda a disminuir el consumo de recursos y energía en la fabricación de elementos nuevos.

Siempre existió la posibilidad de acudir a las tiendas de segunda mano a comprar objetos usados, pero la tecnología ha abierto un mercado global: sitios como Ebay y Craigslist (o Mercado Libre en Latinoamérica) conectan a vendedores y compradores de una manera nunca antes vista. Sea lo que fuere lo que están buscando, existe una forma sencilla de acceder a la Internet y encontrar una versión usada, desde sillones y ropa hasta iPads.

Los sitios de reciclado de productos electrónicos ayudan a extender la vida útil de nuestros dispositivos, ya sea comprándolos, reacondicionándolos o revendiéndolos: NextWorthGazelle y TechForward brindan maneras sencillas de ahorrar recursos y energía al mantener en funcionamiento y lejos de los basureros nuestros dispositivos, a la vez que se reduce la demanda de artefactos nuevos.

4. Consumo colaborativo

Algo que la tecnología también ha ayudado a expandir a gran escala es la interacción comunitaria y el consumo colaborativo. Una cosa es conocer a nuestros vecinos y compartir ocasionalmente elementos con ellos, pero otra muy diferente es contactarse con otros habitantes de la ciudad o incluso del mundo para compartir.

Servicios como ZipCar (o Carrot en México), en donde los usuarios pueden prestar sus autos en la ciudad por unas cuantas horas o por el día completo, permiten que muchas personas compartan una cantidad reducida de autos en lugar de usar cada uno el suyo. Netflix (que recientemente desembarcó en la región) también permite que los usuarios consuman DVDs de esta forma y por medio de Borrow Lenses los fotógrafos y cineastas puedan rentar cámaras y equipos de audio y video para sus proyectos, en lugar de tener que comprarlos.

El servicio de transporte de RideJoy (y sus alternativas latinas) conecta a conductores con personas que necesitan un aventón según la ciudad o la ruta por la que circulan. Y los programas de bicicletas públicas permiten que todos los ciudadanos tengan acceso a estos vehículos a través de puestos en las ciudades.

Esta clase de servicios son posibles gracias al uso de la tecnología (especialmente en los entornos urbanos), brindando la posibilidad de compartir bienes y reduciendo no sólo el consumo individual sino también el comunitario.

5. Personalización

Tecnologías más recientes nos han ayudado a personalizar los elementos que fabricamos o compramos, lo que hace que el consumo genere menos desperdicios. En TreeHugger somos admiradores de la impresión 3D, que permite diseñar y crear la clase de objeto que uno necesita en el momento exacto en que le resulta imprescindible, usando la cantidad de materiales requeridos y sin la necesidad de transportarlo a ningún lado.

Las posibilidades son infinitas. La impresión 3D se puede usar para fabricar repuestos y reparar objetos en lugar de comprar otros nuevos, o para crear un objeto en el lugar en donde será consumido, eliminando embalajes y transporte. Actualmente las impresoras 3D sirven para productos especializados, pero imagino que no pasará mucho tiempo hasta que estén al alcance de todos.

Otro servicio que podríamos incluir aquí es el de Kickstarter (y su versión latina, Ideame): un sitio que permite apoyar económicamente el lanzamiento de productos y novedades. Permitiendo que se financien productos que tienen una demanda concreta en el mercado, estos sitios evitan la creación de un sinfín de objetos que terminan en las tiendas sin que nadie los consuma y que representan cantidades de recursos y energía malgastados.

La tecnología ha ayudado a desmaterializar nuestras vidas, pero el tener una actitud responsable aún depende de nosotros: los teléfonos inteligentes y las tabletas pueden unificar dispositivos, pero si cambiamos de modelo todos los años o si compramos los nuevos cada vez que se lanzan al mercado, estamos desperdiciando esos beneficios. Los servicios de intercambio comunitarios están a nuestra disposición, pero para que sean realmente útiles debemos recurrir a ellos en lugar de usar nuestros recursos.

En definitiva, depende de nosotros que usemos la tecnología al máximo y que lo hagamos de manera responsable para obtener los mejores resultados con los mínimos recursos.

Vía | TreeHugger

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