Poner precio a la naturaleza, ¿servirá para reconocer su valor?

La polinización por abejorro, un “Servicio Ambiental”

¿Se puede poner precio a la naturaleza? Una investigadora de la Universidad de Nottingham, en el Reino Unido, ha examinado el surgimiento de un nuevo concepto, el de ‘servicios del ecosistema’, que describe la multitud de recursos que nos proporciona la Madre Naturaleza.

Marion Potschin, del Center for Environmental Management de dicha Universidad, forma parte de una organización internacional que investiga las implicaciones éticas de este nuevo concepto, que algunos han argumentado que podría convertir a la naturaleza en “mercancía”.

En un artículo publicado en la revista BioScience, Potschin y sus colaboradores, de universidades de Australia, España, Alemania, Canadá y EEUU, han analizado las consecuencias de asignar un valor monetario al medio ambiente y concluyen que el impacto social de esta asignación debería ser considerado junto a otras cuestiones de igualdad social.

Así, por ejemplo, habría que considerar cómo deberían distribuirse en la sociedad los gastos de mantenimiento de ecosistemas que nos proveen de recursos, como agua potable o alimentos. O qué tipo de responsabilidad deberían tener aquellos que se benefician de estos recursos naturales.

La naturaleza como economía

La idea de que la naturaleza proporciona una serie de beneficios a la sociedad en forma de servicios del ecosistema está ganando un gran interés en la ciencia internacional y entre los responsables políticos.

Este hecho ha generado un debate sobre el capital natural y la forma de gestionarlo, del mismo modo que se gestionan otros capitales como el humano, el social o el de la manufacturación. El concepto de servicios del ecosistema se utiliza de hecho cada vez más para ayudar a alcanzar los objetivos de un desarrollo sostenible.

Potschin y sus colaboradores señalan que: “El uso cada vez mayor del concepto de servicios del ecosistema se ha producido al mismo tiempo que el desarrollo de una economía globalizada, el aumento de la privatización de los activos públicos, una mayor desregulación del gobierno y el racionalismo económico creciente”.

“Este trasfondo representa un gran desafío para aquellos que pretenden defender la importancia de los valores no monetarios de los ecosistemas, como las comunidades locales que buscan enfatizar el valor intrínseco de la naturaleza.”

En declaraciones recogidas en un comunicado de la Universidad de Nottingham, Potschin agrega que: “El debate a menudo se polariza entre puntos de vista opuestos: la estrecha perspectiva impulsada por el análisis económico convencional y el enfoque que tiene en cuenta las preocupaciones ecológicas…”

“Nuestra investigación versa sobre las numerosas cuestiones que deben abordarse para aplicar el enfoque de los servicios del ecosistema”. Según Potschin, estas cuestiones deben asegurar que la relación entre recursos naturales y beneficios “se haga de manera equitativa, teniendo en consideración los valores, creencias e intereses de todas las partes: las comunidades locales, las generaciones futuras, la humanidad en general y también todos aquellos que pueden ganar o perder financieramente”.

El estudio concluyó asimismo que resulta esencial reconocer la legitimidad de enfoques y lenguajes de valoración alternativos, como la metáfora económica de los ‘servicios del ecosistema’, para conservar la naturaleza.

Vía | Tendencia 21

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