El arte del buen vivir

El buen vivir, la manera de vivir en armonía con uno mismo, los demás miembros de la comunidad, la naturaleza y el entorno, es central para la vida indígena.

“Cada pueblo indígena tiene su forma de interpretar el buen vivir”, dice Cecilia Ramírez, representante del Foro Internacional de Mujeres Indígenas e integrante de la comunidad mixteca en el estado de Oaxaca, México. “En mi comunidad hablamos de banjá, estar bien [en mixteco]. Eso significa seguir sembrando, mantener la tierra, seguir reproduciendo su lengua”.

El buen vivir es también el bienestar colectivo en vez del individual. “El tekia es el trabajo colectivo en las comunidades. Si se necesita arreglar un camino o una escuela primaria, toda la gente tiene que cooperar”, explica. “Si uno lo utiliza tiene que ayudar a conservarlo”.

Otro aspecto de este sentido colectivo, según Ramírez, está en cómo las familias se ayudan mutuamente. “Guesa, o vuelta de mano, es la ayuda entre las familias, cuando se lleva a cabo una fiesta o un velorio y la gente coopera para poder llevarlo a cabo”.

“El buen vivir es el desarrollo integral de los pueblos indígenas partiendo de su vida cotidiana; tiene que tomar en cuenta elementos sociales y culturales”, dice la abogada maya Odilia Chavajay, del municipio de Santa María Visitación, departamento de Sololá, Guatemala.

“Existe un sistema de organización que vela por el bien de todos y no por el bienestar de una sola persona”, añade, señalando sin embargo que “hoy en día, sólo se practica en las comunidades más alejadas del paternalismo del Estado”.

Esfuerzo grupal

Al igual que la comunidad mixteca de Ramírez, el pueblo maya de Santa María Visitación también practica el trabajo colectivo. “En mi comunidad se construyó una casa en un solo día; toda la comunidad se involucró”, dice Chavajay.

También cita la gastronomía tradicional maya y su énfasis en productos orgánicos y cultivados en casa como otro ejemplo del buen vivir. “Ahora existen muchos productos dañinos para la salud, pero en las comunidades más alejadas no se usan productos enlatados”, dice.

Además de vivir en armonía con uno mismo, los vecinos y la comunidad, el buen vivir también significa estar en armonía con la naturaleza. “El modo de vida de los pueblos indígenas no es extractivista; es de aprovechamiento sustentable”, dice Gerardo Jumí Tapies, representante por Colombia de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI). “Los indígenas han vivido del bosque y de la pesca y no se han acabado esos recursos; se los han acabado las empresas transnacionales”.

Pedro Calderón, de la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales de Bolivia, explica que para los pueblos indígenas de América del Sur, el comercio es visto en términos de solidaridad y de intercambio y no de ganancias, en que las comunidades tropicales cambian con comunidades de la sierra naranjas y bananos por maíz, papa, ocra y otros productos.

Vía | Noticias Aliadas

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