Las mujeres en la vanguardia ambientalista

Pachamama

Con cada día que pasa el muy mal denominado sexo débil sigue poniéndose a la vanguardia de los movimientos sociales mundiales. En el caso de la ecología son las líderes absolutas. Las llaman ecofeministas pero más que el empleo de una denominación absoluta para reunirlas, lo que está claro que con ellas no hay pero que valga.

“Las mujeres y los animales, junto con la naturaleza y los niños, han sido vistos históricamente como objetos de propiedad de la figura masculina. Tanto las mujeres como los animales han sido considerados históricamente menos inteligentes e inferiores que los hombres. Tácticas como la objetivación, la ridiculización, y el control de la reproducción han sido y continúan siendo utilizadas para controlar y explotar tanto a nosotras las mujeres como a los animales.

Y el fundamento ideológico en ambos casos es el mismo: la consideración de un género o de una especie superior a otra, lo que sería motivo para vulnerar derechos del ´más débil´: las mujeres en un caso y los animales en el segundo -a pesar de la capacidad biológica de los animales de sentir dolor, como cualquiera de nosotros”, explica Daniela Romero, coordinadora de Animanaturalis Chile.

Para los estudiosos del tema las mujeres se han afirmado progresivamente como socios para decidir sobre el funcionamiento del mundo. Fortalecidas por sus nueva experiencias desean ahora hacerse oír, que se valore su enfoque y la experiencia que han adquirido. Es así como temas como el desarrollo sustentable y el término del sufrimiento animal han llegado a ser situaciones de debate mundial gracias a la vocería de carismáticas féminas.

La especialista en el tema, Carolyn Merchant, señala que la identificación de la naturaleza con el sexo femenino viene dada por la maternidad de las mujeres y la definición de la naturaleza como la madre-tierra, capaz de proveer para todos y todas. También influiría la definición de la naturaleza como salvaje, incontrolable, amenazante, responsable de los desastres “naturales”, a menudo, asociada al carácter “emocional” de las mujeres en oposición a la “racionalidad” masculina.

El ecofeminismo tendría que ver con la recuperación de la visión ancestral que algunas culturas tienen de lo femenino asociado a la tierra. La capacidad reproductiva del género que lo ha hecho estar siempre asociado míticamente a la tierra como fecundadora de vida y como madre que otorga el alimento.

Sea como sea, pertenecientes o no al movimiento ecofeminista, las féminas están causando un impacto nunca antes visto. No por nada el Programa de la Naciones Unidas para el Medio Ambiente lanzó a principios del 2006 un informe sobre mujeres ambientalistas prominentes en todo el mundo.

En el destacó a la primatóloga británica Jane Goodall, la dirigente Inuit Sheila Watt-Cloutier y la ganadora del Premio Nobel de la Paz, Wangari Maathai, de Kenya. A su vez, que se mencionaron los nombres de Julia Carabias-Lillo de México, la Princesa Basma Bint Alide de Jordania y Mei Ng de China.

Vía | Terra Chile

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