Selvas protegidas funcionan mejor de lo esperado

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En las áreas protegidas no hay una pérdida catastrófica de biodiversidad tropical, como han propuesto estudios anteriores, señala una investigación.

Hasta hace poco, lo que se sabía sobre la importancia de conservar zonas tropicales provenía de encuestas y sondeos que recopilaban la opinión de científicos, un conocimiento valioso pero sesgado.

“No existían datos duros sobre cómo cambia la biodiversidad en estas áreas”, dice Jorge Ahumada, autor principal del estudio y ecólogo de poblaciones de la Red TEAM, asociación internacional que monitorea ecosistemas tropicales. “Nosotros usamos por primera vez información que viene directamente del bosque”.

Según Jonas Geldmann, biólogo de la conservación de la Universidad de Cambridge, que no participó en el análisis, “este nuevo estudio es único y excelente, y sus resultados traen algo nuevo y muy importante a la mesa”.

Para saber si las áreas protegidas realmente preservan o no la biodiversidad, Ahumada y sus colegas montaron cientos de cámaras trampa en 15 zonas distribuidas a través de Asia, África y Latinoamérica para evaluar cómo han cambiado las poblaciones de 244 especies de mamíferos y aves en los últimos 3-8 años.

“Estamos hablando de entre cinco mil y 20 mil fotografías que recogemos de cada sitio por año”, dice Ahumada. Tras analizarlas, el equipo descubrió que durante el periodo de estudio 22 por ciento de especies animales desapareció, 17 por ciento aumentó y otro 22 por ciento se mantuvo estable. Las especies restantes no pudieron ser investigadas por falta de información.

Sus resultados, publicados en la revista PLOS Biology (19 de enero), “muestran que las áreas protegidas sí están cumpliendo su labor de conservar [la naturaleza]”, dice Ahumada. “Pero no es garantía de que siempre van a funcionar bien, y por eso hay que seguir monitoreando”.

Según los investigadores, su estudio ayudaría a diseñar mejores políticas de conservación para ciertos sitios.

Sin embargo, para Víctor Arroyo Rodríguez, ecólogo del paisaje de la Universidad Nacional Autónoma de México, los datos apoyan la idea de que las áreas protegidas no están conservando la biodiversidad de manera efectiva. “Si una reserva funciona bien, deberías observar cambios nulos o un incremento en las poblaciones de animales, no una disminución del 22 por ciento”, dice.

Sería necesario hacer análisis más profundos que expliquen la función de las especies perdidas. “Si desaparecen especies importantes que participan en la dispersión de semillas, polinización de plantas o depredación, por ejemplo, podría ocurrir un efecto dominó que colapse o modifique por completo el ecosistema”, añade.

La solución, según Arroyo Rodríguez, es dejar de pensar en las áreas protegidas como la panacea de la conservación y comenzar a cuidar los ecosistemas que se encuentran fuera de ellas. “A nivel mundial, sólo 10 por ciento de la cobertura forestal está protegida”, dice. “No podemos dejar la conservación a esas poquísimas reservas; no podemos depender sólo de ellas”.

Vía | SciDev.Net

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